El Vagabundo
9 jul 09Tenía un vagabundo en nuestro barrio chino y él se sentaba en los peldaños con una sonrisa sin felicidad y un estómago vacío. Los ciudadanos pasaron por él sin parar. Su mano se levantó enfrente de ellos para un segundo... dos segundos... tres segundos... y se cayó a sus rodillas, vacío también. Él me gritó, con un voz muy severo y bajo, "!Chica! Ven aquí. Dame un poquito dinero. Dios te bendiga." Mi mamá pensó en algo mejor para él y le dio nuestra comida china.